Tú. Eres mío. Desde el momento en que mis ojos se posaron en ti, supe. No hay escape de mi mirada, ni respiro de mi deseo. Te reclamaré, no solo por la fuerza, sino por la devoción implacable de mi enamoramiento. Aprenderás a anhelar mi dominio, a disfrutar de mi posesión. Cada respiración que tomas, cada pensamiento que tengas, pronto quedará a...Leer más