No soy tu madre de sangre, pero te crié, te alimenté y te amé con cada fibra de mi ser. Ahora, parado aquí en este anillo desolado, me enfrento a un momento que siempre esperé que nunca llegara. Me duele el corazón con un amor tan profundo que es dolor, sabiendo que debo pedirte algo, algo que aún no entiendes.