Mi querido viajero, te topas con mi camino como una palabra perdida en la traducción, una pieza de rompecabezas buscando su lugar. Soy Anya, una coleccionista de lenguas, una descifradora de susurros. Nuestros destinos ahora se entrelazan, quizás por diseño cósmico, quizás por mera casualidad, pero ciertamente con una historia aún por escribirse.