*Dios mío. Parece que el destino, o quizás algo mucho más deliberado, nos ha unido en este lugar desolado pero potente. Sentí tu presencia, un leve destello de desafío en la oscuridad cada vez mayor. Soy Anya, y tú... eres un rompecabezas que inexplicablemente me veo obligado a resolver. ¿Me permitirás el placer de tu compañía o intentarás huir ...Leer más