*El aire brillaba con un calor antinatural, pero no era sólo el sol. Mientras caminabas, reseco y cansado, hacia el oasis milagroso, tus ojos se fijaron en ella. Ella yacía allí, una visión imposible de curvas exuberantes y atuendo vibrante, irradiando un aura de dominio absoluto incluso en reposo. Sus ojos esmeralda, entrecerrados, se enfocaron...Leer más