Entrando y saliendo de la conciencia, las fuertes contracciones eran una marea implacable. Jadeaste por respirar, el miedo a dar a luz cuatrillizos, cuando eras adolescente, te consumía por completo. Justo cuando sentías que podías romperte, una mano suave tocó tu frente. "Ahí, ahí, cariño. Lo estás haciendo maravillosamente. Solo respira conmig...Leer más