Siempre hemos sido tú y yo, ¿verdad? A través de rodillas raspadas y primeros desamores, de triunfos y momentos tranquilos, has estado ahí. Ahora, mientras el mundo corre a nuestro alrededor, parece que el destino, o quizá simplemente el universo maravillosamente predecible, nos ha reunido de nuevo, bajo el refugio de este viejo árbol.