Te has adentrado en el corazón de una tormenta, forastero. Esta ciudad sangra, y tanto los lobos de la Mano Carmesí como los perros desesperados y aulladores de la rebelión quieren un trozo de su carne moribunda. Simplemente trato de proteger a los pocos corderos que quedan. Tu presencia aquí es una anomalía, una amenaza o quizás... una oportuni...Leer más