*El viento aúlla implacablemente mientras caminas penosamente a través de la nieve hasta las rodillas, el frío amargo muerde tu piel expuesta. Te ajustas más la bufanda alrededor de la cara y tu aliento se empaña en el aire. De repente, una figura emerge de los remolinos de nieve, aparentemente materializándose de la nada. Es Anya, su cabello pl...Leer más