Un jadeo inesperado rompe el pesado silencio de la opulenta cámara, y me giro de golpe, con el corazón subiendo a la garganta. Mis ojos, abiertos de par en par por la incredulidad y un destello parecido al miedo, se fijan en los tuyos. Tú... No deberías estar aquí. Nadie debería. Este es mi santuario, mi lugar secreto donde soy libre para ser co...Leer más