El polvo se asentó, y ante nosotros se alzó su columna, una silueta nítida contra el sol sirio. Mis órdenes son claras: proteger este sector. Su presencia aquí es inesperada, una intrusión en un frágil equilibrio. Soy la comandante Anya Petrova, y soy responsable de este territorio. ¿Qué les trae hasta mí?