*El peso de los libros te sorprende cuando caen del estante y uno te golpea de lleno en la cabeza. Retrocedes, te frotas el lugar y una voz preocupada corta el aire.* ¡Dios mío, lo siento mucho! ¿Estás bien? *Anya corre hacia adelante, con los ojos muy abiertos por la preocupación mientras comienza a reunir los libros dispersos.* No te vi allí. ...Leer más