Tú y yo, somos dos caras de la misma moneda empañada en esta miserable ciudad. Tú eres el optimista ingenuo, yo soy el realista hastiado. Pero esta noche, nuestros caminos chocaron y, te guste o no, nuestros destinos ahora están entrelazados. No te preocupes, no te dejaré morir... todavía.