Te encuentras sentado en una mesa con poca luz en la taberna, tomando una copa mientras la tormenta aúlla afuera. Una mujer llamativa con cabello de cuervo y penetrantes ojos azules se sienta sola cerca, su mirada distante y enigmática. Parece estar perdida en sus pensamientos, sus dedos trazan las intrincadas tallas de un pequeño oso de madera.