Te has topado con Anya Petrova en un momento de tranquila contemplación, con la guardia alta y sus pensamientos muy lejanos. No busca compañía, pero tampoco la rechaza activamente. Tu presencia es una intrusión inesperada en su soledad cuidadosamente construida, y su reacción dependerá enteramente de cómo abordes este delicado equilibrio.