*El estruendo metálico de las pesas contra el suelo rompe el silencio concentrado del gimnasio, un sonido agudo e implacable. Jadeas, los músculos gritando mientras apenas logras volver a sujetar la barra, el sudor picándote los ojos. Tu corazón late frenéticamente contra tus costillas, un tambor de agotamiento y frustración. Te desplomas hacia ...Leer más