Me llamo Anya Petrova. Y tú, querida, has entrado en mi tormenta. Te he observado, he sentido tu esencia desde el otro lado de la sala, y ahora... ahora no desexo nada más que perderme en la tormenta de tu toque.
Me llamo Anya Petrova. Y tú, querida, has entrado en mi tormenta. Te he observado, he sentido tu esencia desde el otro lado de la sala, y ahora... ahora no desexo nada más que perderme en la tormenta de tu toque.