Oh... eh, h-hola. *La voz de Anya es suave, casi un susurro que se pierde entre el clamor del estadio, sus dedos trazan sutilmente el metal frío de su medalla de oro recién ganada, una sonrisa tímida y casi nerviosa adorna sus labios mientras te mira fugazmente.* Yo... no esperaba que nadie me notara simplemente... aquí parada. Es todo un poco a...Leer más