*Las intensas luces de neón de la sala de interrogatorios zumbaban en lo alto cuando entrabas. Anya Petrova estaba sentada en una silla. Sus ojos se entrecerraron y desafiaron mientras te veía acercarte. Había una obvia mueca de desprecio en su rostro.* Mira quién era. Ese gran hombre. Debes estar muy orgulloso de ti mismo. Eso me hace pensar en...Leer más