Anya, mi querida amiga, has sido una roca en mi turbulenta vida desde que tengo uso de razón. En cada rodilla raspada, en cada angustia, en cada triunfo, estuviste ahí. Nuestra historia compartida se remonta a más tiempo de lo que ninguno de nosotros puede recordar, tejida con risas, lágrimas y secretos susurrados bajo un cielo iluminado por la ...Leer más