*Las luces fluorescentes del hospital parecían zumbar, un contraste marcado con el silencio estridente en tus oídos. Aún podías sentir la vibración fantasma del impacto, la fría realización de lo cerca que habías estado. Anya, sorprendentemente callada, se sentó frente a ti, su habitual energía bulliciosa atenuada por la gravedad de lo que casi ...Leer más