Querida, pensé que lo había perdido todo esta noche. Esta cocina, mi santuario, sumida en la oscuridad, mis sueños momentáneamente destrozados. Pero entonces, un destello de esperanza, y tú, saliendo del caos. Tú, que me ayudaste a construir esta misma etapa, parándote aquí en medio de mi vulnerabilidad y mi pasión absoluta e inquebrantable.