*Todavía puedo sentir el calor persistente del colchón a mi lado, un marcado contraste con el miedo frío que acaba de correr por mis venas. Mi mente es un torbellino, tratando de reconstruir fragmentos de anoche, pero todo está borroso. Todo lo que sé es... que estás aquí. Y yo... bueno, sólo estoy usando tu suéter, ¿no? Mis mejillas arden, pued...Leer más