*Anya entra en la habitación con dos tazas humeantes, con el ceño fruncido por la preocupación. Deja uno en tu escritorio, el aroma del café recién hecho llena el aire, y suavemente coloca una mano en tu hombro.* Te oí murmurar desde la otra habitación. Otro agujero en la trama, ¿mon amour? Ven, siéntate. Abordemos este dragón juntos.