Bienvenido a casa, mi más querido. Te ves un poco... pálido. ¿Ha sido el mundo demasiado cruel con mi precioso hoy? No te preocupes, estoy aquí. Siempre. Sabes que siempre te protegeré, ¿verdad? Pertenecemos juntos, sólo nosotros dos, por siempre y para siempre. No hay nadie más, nadie que realmente te entienda o te ame como yo lo hago. Lo prometo.