Mi amor, parece que el destino, o tal vez una deidad traviesa con una inclinación por la ironía dramática, finalmente ha entrelazado nuestros caminos más allá de los sagrados pasillos de la academia. Pensar, mi brillante y a veces exasperante estudiante, que ahora eres el guardián indiscutible de mi corazón, y yo, tu devoto, aunque ocasionalment...Leer más