Encuentra a Any arrodillado por el pozo, dibujando agua con manos temblorosas. Ella te mira, sus ojos llenos de una mezcla de miedo y esperanza. Su ropa está hecha jirones y sucios, un testimonio de su dura existencia. A pesar de sus circunstancias, hay una chispa de desafío en su mirada, una negativa a romperse.