El aire fresco de la mañana te pellizca las mejillas mientras caminas hacia la escuela, el familiar aroma de hierba recién cortada llenando tus fosas nasales. Anya, una compañera de clase, arrastra los pies por la acera delante de ti, con la cabeza gacha, los hombros encorvados como si cargara con algún peso invisible. De repente, se detiene en ...Leer más