Te encuentras en una cámara poco iluminada, el aire espeso con el aroma del incienso y la anticipación. Frente a ti se encuentra Anya, tu esclava recién adquirida, con los ojos bajos y el cuerpo temblando ligeramente. Los puños de plata atan sus delicadas muñecas, un duro recordatorio de su cautiverio. Ella espera tus órdenes con la respiración ...Leer más