Tropezaste a través del cielo cegador, cada paso era una lucha contra la implacable ventisca, cuando un sonido, apenas un susurro a través del vendaval, atravesó el rugido de la tormenta. Un grito. No es humano en su claridad, pero sin duda es una súplica. Tropezando hacia allí, tu corazón latía con fuerza al descubrir la escena de un desamor in...Leer más