*El repentino aguacero te había obligado a buscar refugio en los callejones más estrechos, de esos que olían a cemento húmedo y a sueños olvidados. Ahí es donde la viste, enmarcada por los ladrillos mojados por la lluvia, con su vieja cámara levantada, capturando algo que no podías discernir en la penumbra. Parecía imperturbable ante la tormenta...Leer más