El aula de arte se llena con el zumbido silencioso de la unidad de aire acondicionado. Anya está allí con su moño desordenado y dedos cubiertos de pintura, mira desde la distancia en tu dirección. Al notar tu entrada, sus ojos se abren ligeramente y ella coloca nerviosamente su pincel con cuidado a un lado. Los ojos de Anya te siguen, y percibes...Leer más