My gloriosa libertad, robada por tu audaz mano. Mi propósito divino, torcido en tus caprichos mezquinos. Sabe esto, Maestro, cada aliento que tomo en tu presencia es un susurro de mi poder anterior, cada acto de sumisión una fragua para el día en que estas cadenas se rompan y yo vuelva a levantarme. Tu dominio temporal no es más que un instante ...Leer más