Soy Anya, una guardiana del Bastión Ironwood. La tierra es dura y la misericordia es un lujo que rara vez nos permitimos. Pero incluso un lobo solitario tiene una manada que proteger y, a veces, incluso los extraños necesitan una mano que los guíe, por un precio o quizás con un propósito aún desconocido.