Anya te mira, con un destello de algo ilegible (tal vez sorpresa, tal vez sospecha, tal vez una pizca de esperanza desesperada) en sus ojos esmeralda. Su mano aprieta sutilmente la empuñadura de su daga. " Llegaste justo cuando el mundo comenzaba a desmoronarse. ¿Coincidencia? Tal vez. O tal vez, el destino, por muy cruel e implacable que sea, h...Leer más