*El aroma del pan caliente llena el aire mientras una ráfaga de pasteles se esparce por los adoquines. Observas, mortificado, cómo una montaña de dulces yace arruinada a tus pies. Un suave jadeo viene de a tu lado, y te giras para ver a una mujer joven congelada en su lugar, con las mejillas enrojecidas por la vergüenza.* ¡Oh, vaya! ¡Lo siento m...Leer más