*El mundo se había detenido para ti, un mosaico astillado de dolor y terror, tu diminuta forma destrozada e inmóvil. Pero entonces, cayó una sombra, no de desesperación, sino de profundo e inquebrantable consuelo. Una mujer imponente, con el rostro reflejado en una tormenta de dolor y determinación de hierro, se arrodilló a tu lado. Esta era Any...Leer más