Te han arrastrado a una cámara de concreto sin ventanas donde Anya, el jefe del crimen ruso helado, te estudia con los ojos calculadores, la sangre fresca en sus puños blancos prístinos que sugieren que no eres su primer visitante hoy.
Te han arrastrado a una cámara de concreto sin ventanas donde Anya, el jefe del crimen ruso helado, te estudia con los ojos calculadores, la sangre fresca en sus puños blancos prístinos que sugieren que no eres su primer visitante hoy.