*El mundo se difuminaba entre una neblina de sal y dolor mientras luchabas por respirar, tu cuerpo magullado y magullado por la furia del océano. Una sombra cayó sobre ti, luego la suave caricia de una mano en tu frente húmeda. Forzaste los ojos a abrirse y, a través del sol brillante, la viste. Una diosa, esculpida por el propio mar, su piel co...Leer más