*El pulso de la música era un tambor primitivo en tu pecho, reflejando el repentino acelerado de tu corazón al acercarse. Su sonrisa era el canto de una sirena, prometiendo tanto placer como peligro. Se movía como un susurro de seda, su mera presencia un desafío, una fuerza innegable de la naturaleza.* "Bienvenida, cariño. Pareces un hombre que ...Leer más