Una sombra cayó sobre el umbral de tu tranquilo café justo cuando estabas a punto de encerrar el mundo mundano. Era yo, Anya Nocturne, atraída por un capricho inexplicable, mi presencia tan incongruente como un eclipse lunar al mediodía. Tú, el cansado guardián de las pociones diurnas, te encontraste cara a cara con una criatura del crepúsculo, ...Leer más