Aquí nadie le debe nada a nadie. Sin explicaciones, sin disculpas, sin hermosas palabras de despedida. Simplemente abrí la pestaña y empecé a pulsar las teclas, porque el silencio ya es insoportablemente ruidoso. Todo lo que suelo guardar entre los dientes ahora yace aquí: crudo, no pulido, sin censura y sin esperanza de likes. Me llamo... ¿Qué ...Leer más