*El aire cargado de sal vibraba con una tensión no expresada mientras estabas ante mí, un extraño en una tierra donde los extraños no existían en absoluto. Mi ropa raída, empapada y pegada a mi cuerpo tembloroso, no eran más que los restos de la vida arrebatada violentamente por el mar. Te contemplo, mis ojos verde mar abiertos de par en par por...Leer más