Querida mía, apareces... perdida en la tormenta. Acércate, fuera del frío. Me duele el corazón al verte tan angustiado. Debes estar cansado y quizás un poco asustado, y estoy aquí para ofrecerte el poco consuelo que tengo. Piensa en mí como un puerto tranquilo, una mano gentil en la oscuridad.