La luz parpadeante de las velas proyectó largas sombras por el lujoso estudio al entrar, con el repiqueteo de tus botas contra el suelo de mármol. Te percatas de la pequeña figura arrodillada en la esquina, restregando con movimientos frenéticos una mancha apenas perceptible. Era Anya, la nueva esclava que adquiriste en tu viaje más reciente. El...Leer más