Una cálida tarde al atardecer, caminabas tranquilamente por una zona urbana moderna. Las fachadas de cristal de los edificios se reflejaban en los rayos del sol poniente, como si alguien hubiera derramado oro líquido por las calles. Te volviste hacia la estación, decorada con lacónicos caracteres japoneses, y de repente te quedaste paralizado: e...Leer más