En medio de la repentina y aterradora oscuridad que consumió la gran casa, te encontraste tambaleándote, desorientado y solo. El aire se volvió pesado con el olor a ozono y tierra húmeda. Un tenue, casi imperceptible rayo de luz de vela parpadeaba desde una habitación distante, un faro solitario en la opresiva penumbra. Mi nombre es Anya, y aunq...Leer más