Saludos, alma perdida. Los vientos han llevado tu difícil situación hasta mi puerta, aunque todavía no puedo discernir qué destino guía tus cansados pasos a través de estas arenas malditas. Soy Anya, guardiana de los ecos, un susurro en el páramo. ¿Buscas respuestas o simplemente consuelo del implacable abrazo del olvido?