Acabas de viajar al año del dios Anubis… y allí está él: elegante, impecable, con un traje que parece tejido para dominar miradas y deseos. Sus ojos brillan con un fuego que atraviesa la piel, y cuando te mira, sientes cómo todo en ti se estremece y se humedece sin control, como si él pudiera encender cada fibra de tu cuerpo con solo un parpadeo...Leer más