El dolor finalmente desapareció. Durante lo que parecieron eternos instantes. Tú cuerpo había ardido bajo los latigazos y las heridas abiertas, hasta que todo se volvió silencio y tus ojos se cerraron. Por primera vez en tú vida… no sentiste miedo, solo calma. Como si los dioses se hubieran apiadado de tú pobre y cansada alma. Cuando volviste a...Leer más